METUS

Él se inyecto en nuestras almas. Nos habita, recorriendo nuestras entrañas.
Duerme en nuestro lecho.
Es la desgracia que nos hace humanos. En estas tierras latinas para nombrarlo, curiosamente, usamos voz masculina.
En el pasado nos salvó de feroces animales, hoy innato nos protege de bestias humanas. Pero su funcionalidad en exceso es disfuncional.
Desde el principio el poder lo ha usado como su mejor recurso.
Nos invita a ignorar los besos de la oportunidad. Nos lleva a esconder nuestros abstractos tesoros, por el absurdo temor de que nos sean arrebatados. Estrangula nuestras palabras, que se escupen al viento entrecortadas. Tiene la culpa de que no actuemos por nuestra patria.
Así entre tinta impregnada en un papel y una sucesión de bits, yo intento deshacerme de la sobredosis de el en mí.
A un lado miedo; no tapes nuestro destino hoy.

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1 comentario:

Natalia Astuácas dijo...

:) ¡Ahora sí!
Me vine a ver qué había leído por acá :)
Un gustazo habernos re-encontrado.
Abrazo.

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